Fue entre los años 1912 y 1919 cuando Baeza absorbió la riqueza de Antonio Machado, época en la que ejerció como docente en la rama de francés en el Instituto General y Técnico -hoy IES Santísima Trinidad-.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Precisamente caminando por Baeza podemos desmenuzar determinados lugares a través de los cuales Machado vivió una estancia en la ciudad patrimonial.

Tras sus siete años de estancia en la ciudad, se llevó a Baeza en el corazón y la dejó transmutada en poesía. Para siempre.

Lugares en Baeza

1INSTITUTO SANTÍSIMA TRINIDAD

Antonio Machado llega a Baeza en 1912 para ocupar la vacante de francés del instituto Santísima Trinidad. En este centro ocupó una de las aulas del Patio Renacentista, perteneciente a la que fuera antigua Universidad, situada junto al Paraninfo, una magnifica estancia de planta cuadrada, con gradería de madera y artesonado de par y nudillos con tirantes. El aula de Machado se ha convertido en un pequeño museo que alberga distinta documentación académica y administrativa del poeta-profesor durante su estancia en el Instituto, así como el mobiliario y la ambientación.

2ESCULTURA DE ANTONIO MACHADO

Obra del escultor Antonio Pérez Almahano, esta representación del poeta sentado leyendo en un banco está instalada desde 2009 en la céntrica calle San Pablo, donde estaba el desaparecido Hotel Comercio, en el que se alojó Machado en un primer momento tras su llegada a Baeza.

3NUEVO CASINO

Justo detrás de la escultura de Almahano está el llamado nuevo casino de Baeza, el espacio en el que el poeta ambientó su poema “Del Pasado efímero”.

4VIVIENDA EN LA CALLE DE GASPAR BECERRA

Al poco tiempo de llegar a Baeza, Machado se traslada a vivir, y con él su madre, a un piso en un inmueble de la calle Gaspar Becerra. Esporádicamente, recibieron las visitas de los hermanos. Desde su balcón, Machado podía contemplar la fachada plateresca del Ayuntamiento, edificio singular declarado en 1917 monumento histórico-artístico.

5PALACIO DE JABALQUINTO

Próximo al instituto en el que Machado impartía clase se levanta este majestuoso edificio, hoy sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía. En él se ha creado un espacio machadiano, presidido por un busto obra de Melchor Zapata.

6SANTA IGLESIA CATEDRAL

En sus paseos solitarios por Baeza, “a solas con mi sombra y con mi pena”, Machado encontró inspiración en la catedral, escenario del poema de la lechuza.

Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón

7PASEO DE ANTONIO MACHADO

Desde la catedral y callejeando por el casco antiguo se llega a este paseo, un auténtico balcón al valle del Guadalquivir. En este lugar se levanta un busto del poeta, obra del escultor Pablo Serrano, colocado en el interior de un fanal de hormigón.

Obra en Baeza

En los años que vivió en Baeza, de 1912 a 1919, Antonio Machado se volcó en su trabajo literario, desarrollando también su faceta filosófica.

Aquí comenzó la redacción de Los complementarios, un cuaderno de apuntes, reflexiones y esbozos acerca de lo cotidiano, editado después de la muerte del poeta. En 1917 vieron la luz una antología de su obra poética, Páginas escogidas, y la primera edición de sus Poesías completas. También se reeditó en este año Campos de Castilla, con una serie de nuevos poemas entre los que figura “Del Pasado efímero”, ambientado en el Nuevo Casino de Baeza.

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Vida en Baeza

Antonio Machado se incorpora al claustro de profesores del Instituto Santísima Trinidad de Baeza el 1 de noviembre de 1912. Durante los siguientes siete años, el poeta vivirá su abatimiento dedicado a la enseñanza y al estudio.

En un primer momento se instala en un hotel céntrico, cerca del Casino, pero al poco tiempo se traslada a vivir con él su madre, Ana Ruiz, con quien se instala en un piso con vistas al Ayuntamiento. Allí les visitan, esporádicamente, los hermanos.

Machado no encuentra en Baeza la Andalucía que recuerda, la de su infancia, sino una ciudad moruna, entre andaluza y manchega, con una sociedad provinciana y aburrida a la que en numerosas ocasiones verá con mirada crítica.

Esta circunstancia le sirve para volcarse en la literatura y en sus estudios de filosofía. En estos momentos, lee intensamente, sigue con sus colaboraciones en el periódico soriano El Porvenir Castellano, mantiene una continuada correspondencia con Unamuno y comienza la redacción de un cuaderno de apuntes que será publicado póstumamente como Los complementarios.

Machado viaja con frecuencia a Madrid, donde sigue en contacto con la intelectualidad española y es testigo de las rápidas transformaciones que experimenta la sociedad de principios de siglo, con la participación de nuevos sectores sociales en la vida pública, la industrialización, el auge del movimiento obrero y de la conflictividad social… Machado no será ajeno a todo ello y colaborará en los periódicos y revistas más destacados del momento junto a una nueva generación de escritores, la generación de 1914, con nombres como Ortega y Gasset, Manuel Azaña o Fernando de los Ríos.

En 1914 colabora en la revista Nuevo Mundo. Al año siguiente, comienza sus colaboraciones en el semanario España, fundado por Ortega y Gasset. Este sería el periódico de la nueva corriente intelectual, en el que colaboraron todos los escritores de las generaciones del 98 y del 14 e incluso alguno de la del 27, como Salinas y Guillén.

En el número de 26 de esta publicación, en febrero de 1915, Machado publica el poema elegíaco “A don Francisco Giner de los Ríos”, su antiguo maestro en la Institución Libre de Enseñanza y fallecido unos días antes.

En 1915, Machado retoma, como alumno libre, los estudios de Filosofía y Letras que había abandonado a los 25 años.

Otro buen amigo, Rubén Darío, muere en febrero de 1916. Machado le dedica el poema “A la muerte de Rubén Darío”.

En junio de ese mismo año, se produce el encuentro entre Machado y Federico García Lorca, que llega a Baeza en viaje de estudios junto con un grupo de alumnos de la Universidad de Granada. La amistad que surge entre ambos a partir de este momento desembocará en otro gran poema elegíaco de Machado, “El crimen fue en Granada”, tras el fusilamiento de Lorca en 1936.

Entre junio y julio de 1917, ven la luz una antología de su obra poética, Páginas Escogidas, y la primera edición de sus Poesías completas.

Se examinará en la Universidad de Madrid, obteniendo el título de Licenciado en Filosofía y Letras en 1918. Realizará también ahora el Doctorado en Filosofía, obteniendo sobresaliente en Metafísica, con Ortega y Gasset como examinador.

Ya en 1919, a punto de abandonar Baeza, aparece la segunda edición de Soledades, galerías y otros poemas. Ese mismo año en octubre obtiene el traslado al Instituto de Segovia, donde se incorpora el 25 de noviembre. Quedan atrás los paseos por Baeza “a solas con mi sombra y con mi pena”.