La relación de Antonio Machado con Madrid alcanza 30 intensos años de su vida y arranca en los años en los que se forjan los caracteres: en la adolescencia y la juventud.
En Madrid vivió en más de una decena de domicilios, en los que escribió buena parte de su amplio poemario y obra en general. También impartió clases en varios centros de enseñanza y frecuentó los lugares donde bullía la cultura a finales del siglo XIX. Las tertulias y los cafés literarios del Madrid de la época vieron al genio desplegar su talento intenso y sobrio a la vez.
En la capital también cultivó fértiles amistades con intelectuales de la talla de Pío Baroja, Rubén Darío, Federico García Lorca o toda la galería de personalidades de las artes y las ciencias que se movían en torno a la Institución Libre de enseñanza.
La obra de Antonio Machado se nutrió del ambiente madrileño y buena parte de sus poemas impregnan las calles y el ambiente literario de la ciudad de la que partió camino del exilio. En el jardín de la Biblioteca Nacional podemos visitar un busto del autor, que también da nombre a una estación de metro en la línea 7.
Sus biógrafos cuentan que el poeta no quería abandonar el Madrid convulsionado de los primeros meses de la guerra civil y que fue necesario que la Alianza de Intelectuales insistiera para convencerle. Al final, aceptó con la condición de que toda su familia le acompañara.
Lugares en Madrid
Obra en Madrid
El 30 de enero de 1901 Benito Pérez Galdós estrena en el teatro Español Electra que es todo un revulsivo social que provoca, entre otros resultados, la aparición en Madrid de una pequeña revista semanal con ese mismo nombre, Electra, en el que colaboran Valle-Inclán, Ramiro de Maeztu, Pío Baroja, el futuro «Azorín» José Martínez Ruiz, y cuyo secretario es el muy activo Manuel Machado.
Una de las secciones de la revista era «Los poetas de hoy» … y allí aparecieron los dos primeros poemas de Antonio Machado… evocadores de un nostálgico jardín y de una fuente… «y de mi largo camino sin amores». Sólo nueve números salieron de esta revista…
En 1902 aparece otra nueva revista literaria titulada Revista Ibérica, en la que colaboraron Benavente, Valle-Inclán, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Eduardo Marquina y Ramón Pérez de Ayala; en ella Antonio Machado publicó en agosto una secuencia de pequeños poemas, donde el tema de ese amor perdido o no encontrado vuelve a aparecer…«Ante el balcón florido/está la cita de un amor amargo». Y en septiembre, en el último número de la revista Antonio publica «Salmodias de abril» con un dibujo de Ricardo Baroja, el pintor hermano de Pio.
Cuarenta y dos poemas en 110 páginas fue el primer libro publicado de Antonio Machado en 1903. Tanto el título como en la gran mayoría de los poemas Machado utilizó «silvas» (la libre combinación de heptasílabos y endecasílabos), como las empleadas por el gran poeta barroco Góngora, Antonio sin duda coincidía con él en el gusto por la soledad y en los grandes paseos solitarios por el campo.
Y recordando la elogiosa reseña que Unamuno le dedicó en la anterior revista de Alma, Antonio le envía a Salamanca un ejemplar de Soledades dedicado «A Don Miguel de Unamuno, al Sabio y al Poeta. Devotamente Antonio Machado». Él le corresponde con un artículo en la nueva revista literaria Helios que acababan de lanzar Juan Ramón Jiménez y Gregorio Martínez Sierra. Machado admiró siempre a Unamuno y ambos mantuvieron una larga correspondencia que, lamentablemente, se ha perdido en parte.
Los hermanos Machado son ya muy conocidos y valorados en el ambiente literario de Madrid y en la casa de la calle de Fuencarral 148 se formaban informales tertulias…donde ya empieza a ser legendaria la gran despreocupación de Antonio en el vestir y en todo cuanto le rodea.
En 1917 la Residencia de Estudiantes publica, entre su selecta colección de obras, las Poesías completas de Antonio Machado que son como su diario íntimo a lo largo de 20 años (1899-1917).
Vida en Madrid
Dos años después de su muerte es expulsado del Cuerpo de Catedráticos de Institutos de Enseñanza Media por el régimen dictatorial. La España democrática le rehabilitará en su cátedra en 1981, con la consideración como miembro de honor del instituto Cervantes, último de sus destinos.